V I D A

(Este apartado está todavía en elaboración. No me importa que el blog esté manco durante un tiempo indeterminado, ya que el objetivo principal es que lo vea el mayor número de personas y recabar información sobre las novelas escritas por mi abuelo).

No sabría explicar exactamente por qué no creé antes este blog reivindicando la memoria literaria de mi abuelo. Pero sí conozco los motivos que me impulsan a hacerlo ahora. El primero es el sentimiento familiar de querer conocer mejor a mi abuelo ya que murió siete años antes de mi nacimiento. Muy de cerca le sigue otra gran motivación: resarcir la indignación que sentí al buscar datos sobre él en Google y sólo hallar un par de librerías que aún tenían unas pocas novelas suyas (las cuales pedí de inmediato, claro). Indignado porque otros compañeros de su generación, también escritores de novelas de género, sí permanecen en la memoria colectiva y disponen como mínimo de una web explicando quienes fueron y qué escribieron -es el caso de Marcial Lafuente Estefanía, Silver Kane (Francisco Gómez Ledesma), José Mallorquí Figuerolas (creador de “El Coyote”) y algunos otros.

Sería absurdo e inútil discutir el posible o no talento literario de mi abuelo y coetáneos. Sin que suene a excusa, en aquella época no había libertad creativa ni tiempo para elaborar una buena novela. Existían unas premisas muy rígidas: las novelas debían ser interesantes desde la primera línea, el bueno tenía que ser de una pieza, siempre debía ganar, y bajo ningún concepto se podía vulnerar cualquier principio moral.
Reclamo un poco de atención hacia su figura porque considero que quien dedicó años de su vida a entretener a miles y miles de lectores (en una época sin televisión ni muchos medios de comunicación, en una España gris y franquista, donde el cine de los sábados y las novelas “de a duro” eran las mejores herramientas para combatir el mal humor y el aburrimiento) merece al menos un metro cuadrado en el último rincón de Internet.

Lo explicaba muy bien el antes mencionado Ledesma durante una entrevista que reproduzco en otro apartado de este blog: "En todos aquellos escritores de galera hubo algo de admirable, todos tuvieron que vivir vidas de papel para que sus lectores pudieran soportar la vida de la calle".

MANUEL ARSÍS SOLBES nació en Gandía (Valencia) en 1910, aunque no fue inscrito en el registro hasta Julio de 1912. Poco se sabe de su formación académica, pero al parecer estudió Magisterio, la carrera más barata que había entonces. Fue un hombre muy culto, de eso no hay duda, con un buen conocimiento del inglés.

Cuando no era más que un niño hizo sus primeros pinitos literarios al conseguir que una editorial le publicara unos sonetos. Pero él llevaba en la sangre la vida militar y a los 19 o 20 años decidió labrarse un futuro como soldado. Cuando estalló la guerra civil española en 1936, ya contaba con una experiencia de 5 años en el ejército. Durante la contienda sirvió como comandante en un campo de prisioneros (a quienes compraba alpargatas con parte de su paga) y participó en la liberación de Teruel por las tropas nacionales.
Durante el primer tramo de la guerra se casó por lo civil y tuvo una hija en Noviembre del 37 a la que llamaron Amparín. La criatura llegó a llevar el apellido Arsís, aunque por poco tiempo, ya que después de la guerra los matrimonios civiles fueron anulados.
Por aquel entonces era teniente y sólo el final de la contienda truncó su ascenso a capitán. Un coronel prisionero del campo le firmó un salvoconducto en agradecimiento a sus esfuerzos por hacerles la vida más agradable, pero de nada sirvió: ingresó en prisión por rojo y por desertar de la zona franquista al inicio de la guerra.
No es tan descabellado pensar que si Franco no hubiera ganado la guerra, Manuel Arsís Solbes habría tenido una larga carrera militar (¿General de la República? ¿Por qué no?). Su hijo mayor recuerda un detalle revelador sobre esa pasión castrense: cada vez que sonaba una marcha militar por la radio, se levantaba raudo y veloz de la cama (donde pasaba horas meditando) y empezaba a desfilar por el piso.

El caso es que pasó unos tres años en la cárcel y al salir decidió alejarse de tierras valencianas. Fue uno más de aquellos miles de republicanos “indeseables” que llevaba a cuestas el estigma de haber luchado en el bando perdedor (peor en su caso, que lo hizo como oficial). Para ellos no había trabajo. Se le ocurrió entonces cambiar de aires y reunirse con una hermana suya, comenzar una nueva vida junto a su mujer y su hija. Pero su mujer no estaba dispuesta a abandonar Alcoy por nada del mundo, por lo que Manuel Arsís Solbes se marchó solo y soltero en la vida.

En 1947 volvió a casarse, esta vez por la iglesia, con una bella muchacha llamada Juana…

(continuará)

1 comentario:

Jaume Provensal Baus dijo...

¡¡Me encanta!! No puedo describirte la ilusión que me hace ver tu blog y que estemos haciendo más o menos lo mismo por nuestro abuelos.
Te puedo asegurar que si mi abuelo estuviera aquí ahora conmigo estaria ilusionado con todo esto como un niño pequeño.
Te agradezco muchisimo que te hayas puesto en contacto conmigo. No sabes lo feliz que me hace todo esto.

Muchas gracias!